Razones para desconfiar de la “leve mejoría”


“Creemos que hablar de una “leve mejoría” o “incipiente mejoría” podría no ser apropiado cuando no se consideran factores tan importantes como el número de exámenes que se realizan, la tasa de positividad, el rezago en los reportes o la heterogeneidad de la pandemia dentro de la Región Metropolitana”, sostienen los investigadores del Grupo Epidemiológico-Matemático para la Vigilancia de Epidemias y Pandemias (USACH).




Desde la semana pasada el Gobierno ha instaurado un discurso apelando a una “leve mejoría” con respecto al panorama del COVID-19 en nuestro país. Esto, a raíz de declaraciones realizadas por el ministro de Salud, Enrique Paris, quien fue respaldado por el Presidente Sebastián Piñera al agregar que “estamos experimentando una leve mejoría”, pero ¿qué tan acertados son los dichos de las autoridades?

Sí, efectivamente hay indicadores que han ido a la baja en las últimas semanas y, por ende, dan una sensación de optimismo en cuanto al escenario actual de la pandemia. Un ejemplo de esto es el hecho de que en los últimos días se han observado entre 3.000 y 4.000 casos nuevos de coronavirus por día, lo cual es una disminución respecto a los casi 7.000 del domingo 14 de junio. Sin embargo, no se puede obviar que esta cantidad de casos confirmados se obtuvo en días donde también se realizaron menos exámenes PCR de lo habitual.

En este sentido, como Grupo Epidemiológico-Matemático para la Vigilancia de Epidemias y Pandemias (GEMVEP USACH), hemos observado la existencia de un ritmo hebdomadario – es decir, que se repite cada semana – en el número de exámenes PCR informados en los reportes diarios del Gobierno, donde los días lunes, martes y miércoles se muestra una baja en la cantidad de estos exámenes. Ahora bien, lo inquietante de este ritmo es que impide detectar, con mayor exactitud, la dimensión de la pandemia en el país, ya que solo demuestra que existe una baja en la cantidad de exámenes realizados y no en la tasa de positividad. Por lo tanto, si no se aclara, esta “mejoría” podría terminar desinformando a la población generando un “relajo” en cuanto a los precauciones a tomar contra el virus, como ya ha ocurrido en el pasado con la llamada “nueva normalidad”.

Siendo más específicos, si observamos el número de exámenes PCR y casos confirmados en la Región Metropolitana, podemos notar que en el informe del 24/06 se da claramente un ritmo hebdomadario, ya que se ve un descenso en los casos confirmados, pero -igualmente- los exámenes PCR disminuyeron en 2.000 aproximadamente respecto a la semana anterior.


Figura 1:Tasa de positividad Región Metropolitana




Una forma de controlar este efecto es a través del análisis de la tasa de positividad, que se calcula a partir del número de casos confirmados – que es entregado en el Informe Diario del Ministerio de Salud- dividido por la cantidad de exámenes que son realizados durante un periodo de tiempo. Siguiendo con el ejemplo del 24 de junio, se obtuvo una tasa de positividad del 36% (el valor más alto de las últimas dos semanas). Esto significa que aproximadamente 4 de cada 10 exámenes realizados dieron positivo, lo que hace difícil hablar de “leve mejoría”, sobre todo teniendo en cuenta que a nivel nacional la tasa de positividad se ha mantenido igualmente alta (entre un 20% y 30%), con cifras muy superiores a las recomendadas por la OMS, quienes proponen una tasa de positividad del 5% para hablar de un control de la epidemia1.

Por consiguiente, creemos que una manera más acertada de evaluar el comportamiento de la pandemia es a partir de la revisión de las curvas epidémicas por semana epidemiológica de inicio de síntomas. Para esto, son necesarios los Informes Epidemiológicos entregados por el Ministerio de Salud cada día lunes y viernes, ya que proporcionan información por comuna y semana epidemiológica de inicio de síntomas. Del análisis de la progresión de casos reportados por semana epidemiológica de inicio de síntomas, hemos notado que pueden pasar varios días, o incluso semanas, desde que el paciente inicia su periodo infeccioso hasta que deja huella en los datos.

Una consecuencia de este retraso es la subestimación de los casos activos reportados en estos informes, ya que deja fuera todos aquellos que ya iniciaron síntomas, pero aún no son contabilizados en EPIVIGILA (el sistema de registro informático electrónico para vigilancia epidemiológica del Minsal). Esta subestimación puede llegar a ser de hasta un 40 a 50%, por ende, además de la necesidad de realizar un análisis por semana de inicio de síntomas, es importante corregir esta subestimación.

Si analizamos los casos confirmados en cada informe epidemiológico por fecha de inicio de síntomas (Figura 2), notamos que durante las últimas semanas el crecimiento de las cifras ha sido más lento en la Región Metropolitana, en relación a las semanas previas. Ejemplo de esto es la semana 24, donde las cifras han parecido converger a un menor número de casos confirmados en comparación a las anteriores, ya que en la última actualización de la curva de esta semana epidemiológica el aumento de casos que iniciaron síntomas fue de un poco más de 1.000. Por lo tanto, la disminución de cifras en la semana 24 puede explicar esta sensación de leve mejoría en la Región Metropolitana.


Figura 2:Evolución casos PCR positivos según semana epidemiológica de inicio de síntomas en la Región Metropolitana.



Sin embargo, un análisis de la RM completa puede resultar engañoso para entender el comportamiento de la epidemia, ya que no en todas las comunas de ésta se puede apreciar un comportamiento de “leve mejoría”. Para analizar correctamente la curva por semana epidemiológica usamos el método de estimación del Rezago en el Reporte Ajustado por las tendencias de las incidencias (Pág 252, Yan & Chowell2), el cual nos permite estimar el número de casos confirmados en las últimas semanas corrigiendo los rezagos en el reporte.

Por ejemplo, una comuna donde aún no vemos la “leve mejoría”, es la de Puente Alto. En la figura 3, se puede observar que los casos estimados llegan a un peak en la Semana Epidemiológica 23, manteniéndose en este nivel durante las 3 semanas siguientes.

Por el contrario, en la comuna de Santiago sí se ha observado una mejoría, puesto que a pesar de que el peak se dio en la semana epidemiológica 21, la curva ha ido en un decrecimiento constante en el número de casos estimados (Figura 4).


Figura 3: Casos Observados y Estimados en la comuna de Puente Alto usando como base el Informe Epidemiológico del 28 de Junio


Figura 4: Casos Observados y Estimados en la comuna de Santiago usando como base el Informe Epidemiológico del 28 de Junio



Por estas razones, creemos que hablar de una “leve mejoría” o “incipiente mejoría” pareciese no ser apropiado cuando no se consideran factores tan importantes como el número de exámenes que se realizan, la tasa de positividad, el rezago en los reportes o la heterogeneidad de la pandemia dentro de la Región Metropolitana.

Por lo mismo, es de suma importancia que las autoridades del gobierno, y todos en general, comuniquen adecuadamente el panorama de la pandemia, para así no volver a caer en los mismos errores discursivos con respecto al tema, ya que frases como la “nueva normalidad” y “retorno seguro” han dejado consecuencias para el país, tales como brotes no controlados en la Región Metropolitana y otras regiones del país, con una expansión del virus a un nivel tal de estar al borde del colapso del sistema de salud, con alrededor del 95% de las camas UCI ocupadas, con traslado de pacientes a otras regiones, entre otros.

Tomado de Cíper

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